El debate sobre el futuro energético de España vuelve a estar en el centro de la agenda empresarial. Tras el gran apagón eléctrico que afectó a la península ibérica el 28 de abril de 2025, distintos representantes empresariales han defendido la necesidad de mantener la energía nuclear dentro del mix eléctrico para reforzar la seguridad de suministro y evitar nuevos episodios de inestabilidad.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha cuestionado el cierre nuclear previsto en España y ha afirmado que no tiene sentido “dar la espalda” a una fuente que representa una parte relevante de la demanda eléctrica nacional. Según Europa Press, Garamendi recordó que la nuclear supone cerca del 20 % del consumo eléctrico en España, por lo que retirarla del sistema sin una alternativa firme podría restar estabilidad al mix energético.
La energía nuclear vuelve al debate empresarial
Durante años, el debate energético español ha estado marcado por la expansión de las renovables, el calendario de cierre de las centrales nucleares y la necesidad de reducir emisiones. Sin embargo, el apagón ibérico de abril de 2025 reabrió la discusión sobre la estabilidad del sistema eléctrico, la planificación de la red y el papel de las tecnologías que aportan generación constante.
Los empresarios no plantean necesariamente frenar la transición energética, sino evitar una salida acelerada de tecnologías que pueden aportar respaldo mientras el sistema incorpora más renovables, almacenamiento, redes inteligentes y capacidad flexible.
Seguridad de suministro: la principal preocupación
Para el tejido empresarial, la electricidad no es solo un coste. Es una condición básica para producir, vender, almacenar, transportar, operar fábricas, mantener servidores, atender clientes y sostener servicios esenciales.
Un apagón eléctrico afecta a industrias, comercios, hospitales, transporte, centros logísticos, telecomunicaciones y pymes. Por eso, muchas organizaciones empresariales reclaman una política energética que priorice tres elementos: seguridad de suministro, precios competitivos y descarbonización ordenada.
El apagón de abril de 2025 desencadenó investigaciones y expedientes por parte de la CNMC. En abril de 2026, Euronews informó que el regulador abrió expedientes, incluidos dos “muy graves”, contra Red Eléctrica y la central nuclear de Almaraz, dentro de las investigaciones relacionadas con el episodio.
Por qué los empresarios defienden la nuclear
La defensa empresarial de la nuclear se apoya en varios argumentos. El primero es que las centrales nucleares generan electricidad de forma continua, independientemente de si hay sol o viento. Esto las convierte en una fuente estable dentro del sistema.
El segundo argumento es económico. Para muchas empresas electrointensivas, los costes energéticos son determinantes. Un sistema con menos respaldo puede aumentar la volatilidad de precios o requerir inversiones adicionales en capacidad flexible.
El tercer argumento es industrial. España necesita energía fiable para atraer inversiones en centros de datos, automoción eléctrica, hidrógeno, metalurgia, química, logística, inteligencia artificial e industria avanzada.
Renovables sí, pero con respaldo
España ha avanzado mucho en renovables, especialmente solar fotovoltaica y eólica. Ese crecimiento es clave para reducir emisiones y dependencia energética exterior. Sin embargo, un sistema con alta penetración renovable necesita herramientas adicionales para garantizar estabilidad: almacenamiento, gestión de demanda, interconexiones, redes reforzadas, bombeo hidráulico, baterías y respaldo firme.
La literatura técnica sobre sistemas eléctricos con alta presencia renovable advierte que la integración masiva de tecnologías conectadas mediante electrónica de potencia cambia la dinámica del sistema, reduce la inercia tradicional y exige nuevas estrategias de control de frecuencia, como inercia sintética o virtual.
Por eso, el debate no debería plantearse como nuclear contra renovables, sino como una discusión sobre qué combinación permite tener un sistema limpio, seguro y competitivo.
El calendario de cierre nuclear bajo presión
España mantiene un calendario de cierre progresivo de sus centrales nucleares. Sin embargo, el contexto energético europeo ha cambiado mucho en los últimos años: crisis de precios, guerra en Ucrania, mayor demanda eléctrica, electrificación industrial, auge de centros de datos y necesidad de reducir emisiones.
En este escenario, varios sectores empresariales consideran que cerrar centrales nucleares antes de contar con sustitutos firmes podría elevar riesgos. La petición no es abandonar las renovables, sino revisar el calendario con criterios técnicos, económicos y de seguridad energética.
El apagón y la necesidad de planificación
El apagón ibérico de 2025 evidenció la complejidad del sistema eléctrico. Las investigaciones han apuntado a una combinación de factores que desestabilizaron progresivamente la red, no a una causa única. Cinco Días informó en mayo de 2026 que la CNMC abrió expedientes sancionadores relacionados con incumplimientos en el sector energético, señalando que el apagón fue consecuencia de un conjunto de factores que afectaron la estabilidad del sistema.
Esto refuerza una idea central: la seguridad energética depende de todo el sistema, no solo de una tecnología. Hace falta planificación de red, supervisión, respuesta rápida, flexibilidad, regulación clara y coordinación entre operadores, generadores y administraciones.
Impacto para la industria española
La industria necesita señales claras. Una empresa que decide invertir cientos de millones en una planta necesita saber si tendrá energía suficiente, estable y a precio competitivo durante años.
Si España quiere atraer proyectos industriales, centros de datos, fábricas de baterías, hidrógeno verde o procesos electrificados, deberá garantizar que la red puede soportar esa demanda.
Por eso, el debate nuclear también es un debate sobre competitividad. La energía barata, limpia y segura puede ser una ventaja industrial; la incertidumbre energética puede convertirse en un freno para la inversión.
Europa y la energía nuclear
El debate español también se produce dentro de un contexto europeo más amplio. Países como Francia siguen apostando con fuerza por la nuclear, mientras otros han decidido reducirla o abandonarla. La Unión Europea ha incluido determinadas actividades nucleares dentro de su taxonomía de finanzas sostenibles bajo condiciones concretas, lo que ha sido utilizado por defensores de esta tecnología para argumentar que puede formar parte de la transición energética.
Garamendi ya había señalado que Europa considera la energía nuclear dentro del marco verde y defendió que España cuenta con un mix tecnológico potente que no debería debilitarse sin alternativas suficientes.
Riesgos y críticas a la nuclear
Aunque los empresarios defienden su papel, la energía nuclear también tiene críticas importantes. Sus detractores señalan los costes de gestión de residuos, los riesgos asociados a la seguridad, los altos costes de construcción de nuevas centrales y la necesidad de mantener controles técnicos estrictos.
Además, prolongar la vida útil de las centrales requiere inversiones, autorizaciones regulatorias y decisiones políticas. No se trata simplemente de “mantener abiertas” las plantas, sino de garantizar que operen con seguridad y viabilidad económica.
Por eso, cualquier revisión del calendario nuclear debería apoyarse en criterios técnicos, transparencia y análisis de coste-beneficio.
Conclusión
Los empresarios españoles defienden la energía nuclear como una pieza necesaria para evitar nuevos apagones, sostener la seguridad de suministro y mantener la competitividad industrial. Tras el apagón del 28 de abril de 2025, el debate energético ha dejado de centrarse solo en la descarbonización y ha incorporado con más fuerza la estabilidad del sistema.
La cuestión no es elegir entre nuclear o renovables, sino diseñar un mix eléctrico equilibrado, capaz de ofrecer energía limpia, continua, competitiva y segura. Para las empresas, la prioridad es clara: España necesita una transición energética ordenada, con planificación suficiente y sin poner en riesgo la actividad económica.
